Métodos no farmacológicos para el dolor del parto
Introducción: el dolor del parto se puede acompañar, no solo medicar
Hola, soy Clara, tu matrona. Si estás embarazada (o preparándote para estarlo) es normal que una de tus grandes preguntas sea: ¿Cómo voy a manejar el dolor del parto? Quizá hayas escuchado hablar de la epidural, pero existe todo un abanico de métodos no farmacológicos que pueden ayudarte a sentirte más segura, manejar las contracciones con más confianza y, a veces, incluso retrasar o reducir la necesidad de analgesia farmacológica. Lo mejor: muchos de estos recursos los puedes empezar a practicar antes del parto.
En este artículo te cuento las opciones que solemos trabajar en consulta y en clases de preparación al nacimiento: movimiento y posturas, agua (hidroterapia), respiración consciente y vocalización, masaje y contacto, además de calor/frío, pelotas de parto, presión en la parte baja de la espalda (la zona del sacro), técnicas de rebozo mexicano suave, apoyo emocional y técnicas de relajación. El objetivo no es “aguantar sin nada”, sino que tengas herramientas y capacidad de elegir en cada momento. También es útil que vayas eligiendo los método de menos a más, siendo la epidural el último escalón terapéutico que elijas una vez hayas probado el resto de métodos.
Por qué preparar estrategias no farmacológicas
- Te mantienen activa y participando en tu proceso.
- Favorecen la fisiología del parto: posición del bebé, descenso, dilatación, todo ello favorecido por el movimiento libre y la escucha a nuestro cuerpo.
- Reducen la percepción de dolor al ofrecer estímulos competidores (agua, presión, movimiento). También nos ayudan a dejar de focalizar la atención en el dolor y enfocar nuestra atención en la sensación de alivio tras la contracción.
- Aumentan la sensación de control y satisfacción con la experiencia.
- Pueden ayudar a retrasar la solicitud de analgesia farmacológica o a necesitar menor dosis.
Como matrona, mi papel es enseñarte, recordarte y facilitarte estas herramientas durante el trabajo de parto, adaptándolas a la situación clínica. La epidural es un recurso que tenéis que conocer y poder utilizar en caso de que lo necesitéis, pero hay muchas más opciones que se puede utilizar que en muchos casos son desconocidas y que también es importante que conozcáis.
Movimiento y posturas: tu cuerpo sabe parir
El movimiento libre durante la dilatación ayuda a que el bebé se coloque mejor y a que la pelvis tenga más espacio. Cuando una mujer está en su proceso de parto busca de forma inconsciente aquellas posiciones que le resultan más cómodas y en las que se produce un mayor alivio del dolor. No hay que guiar a una mujer sin epidural durante el parto sobre qué posición adoptar. ¡Vuestro cuerpo actuará por vosotras!
Cuando utilizamos analgesia epidural se disminuye la capacidad de movimiento libre y en muchas ocasiones la mujer continúa la dilatación dentro de la cama sin poder ponerse de pie, por lo que aquí sí es muy útil trabajar algunas posiciones para ir favoreciendo el descenso del bebé por la pelvis e ir ofreciéndole espacio. Aquí os dejo algunas ideas que practicamos en los talleres:
Posturas en dilatación
De pie balanceando caderas: relaja la zona lumbar.
Esta postura permite que la pelvis se mueva libremente y muchas mujeres la eligen de forma instintiva porque da sensación de alivio durante la contracción.
Asiento en pelota de parto: permite círculos pélvicos y micromovimientos.
Cuando nos sentamos en la pelota de pilates (muy útil durante el embarazo en casa o si trabajáis sentadas), el sacro permanece libre. La postura habitual al sentarnos “hacia atrás” bloquea el sacro; aquí buscamos liberar ese espacio.
Es cierto que cambiar hábitos posturales cuesta, pero es una gran motivación para trabajar durante el embarazo. Hay muchas más posiciones y ejercicios con pelota: la esferodinamia es todo un arte.
Cuadrupedia (a cuatro apoyos): alivia presión en la espalda y puede favorecer rotaciones del bebé.
También es muy útil para hacer respiraciones profundas si alternamos la posición de gato-vaca de yoga: estiramos la espalda y conectamos un ratito con nuestro bebé.
Lunges o zancadas suaves con apoyo: amplían un lado de la pelvis.
Muchas veces se manda caminar con zancada ancha a las madres cuyo bebé se acaba de girar de nalgas a cefálica. Cuando caminamos con zancada ancha favorecemos la apertura del espacio superior de la pelvis, ayudando al bebé a consolidar la posición y encajarse.
Estas posiciones también favorecen el estiramiento del músculo PSOAS, que conecta la parte superior con la parte inferior del cuerpo.
En ocasiones nos encontramos con un psoas acortado, lo cual puede reducir el espacio del que dispone el bebé para colocarse en la pelvis. Los bebés se adaptan al espacio que les damos: relajar un psoas tenso puede ayudar a que el bebé se coloque en una posición más idónea.
Durante la fase activa
- Cambiar de postura cada 20-30 min (o cuando el cuerpo lo pida).
- Balanceo con la pareja abrazándote por detrás. Esta técnica en Spinning Babies se llama Lift and tuck y puede ayudar al bebé a entrar en la pelvis cuando le cuesta encajar en fases iniciales.
Apoyarte en un columpio, rebozo o sábana sujetada desde arriba puede darte descanso. Cualquier posición que libere la parte superior del cuerpo ayuda a soltar tensión.
También puedes sostenerte en los brazos de tu pareja, una fuente de apoyo clave el día del parto junto con la matrona.
En el expulsivo
Semisentada, lateral, cuclillas asistidas, de rodillas sobre la cama. La gravedad ayuda y tú sientes en qué posición empujar mejor. Cuando estamos ante un expulsivo sin epidural, el cuerpo nos guía. En caso de epidural, la matrona valorará el descenso del bebé, os propondrá posturas y os guiará en el tipo de pujo según vuestras circunstancias.
Agua: la aliada cálida (hidroterapia / parto en el agua)
El agua templada relaja la musculatura, suaviza la percepción del dolor y aporta sensación de ingravidez. Puedes usarla en ducha o bañera.
Opciones
- Ducha dirigida a la zona lumbar durante las contracciones.
- Baño de inmersión en fase activa (dinámica estable). Se recomienda probar alrededor de los 5-6 cm de dilatación.
- También puedes probar la bañera en casa durante la dilatación antes de trasladarte al hospital.
Beneficios reportados: relajación, menor uso de analgesia farmacológica en algunas mujeres, sensación de privacidad y control. No todas las situaciones clínicas permiten el uso de la bañera de partos, pero en muchas sí admiten al menos ducha.
Respiración consciente y vocalización: regula tu respuesta al dolor
La respiración no elimina el dolor, pero cambia cómo lo vives. Mantener un patrón rítmico ayuda a que no contengas el aire (lo cual aumenta tensión) y aporta oxígeno a ti y a tu bebé.
Técnicas que practicamos
- Respiración lenta con conteo: inhala por la nariz contando 4, exhala por la boca contando 6-8.
- Soplo dirigido: ideal en transición o cuando no debes pujar aún; “vela de cumpleaños”.
- Vocalización grave: exhalar con sonidos profundos (“oooo”, “aaaa”) relaja mandíbula y suelo pélvico.
- Respiración en visualización: imagina la contracción como una ola que sube y baja.
Masaje y presión: manos que alivian
El contacto físico confiable libera oxitocina y endorfinas, hormonas que favorecen el progreso del parto y modulan el dolor.
Tipos de masaje útiles en parto
- Masaje lumbar circular entre contracciones o al inicio de una.
- Presión fuerte en sacro con puños o pelota de tenis.
- Compresión doble de caderas (aprieta crestas ilíacas hacia adentro).
- Masaje de manos y pies en fases tranquilas.
- Inyección de agua estéril en el rombo de Michaelis (según criterio profesional).
En los talleres practicamos el masaje con la pareja o acompañante; hacerlo antes del parto marca la diferencia.
Otras ayudas físicas simples
| Recurso | Cuándo usar | Cómo ayuda |
|---|---|---|
| Calor local (saquito, manta) | Dolor lumbar, tensión muscular | Relaja tejidos, confort |
| Frío | Inflamación, calor excesivo | Distrae el foco doloroso |
| Pelota de parto | Dilatación, descanso activo | Movilidad pélvica |
| Rebozo suave | Reposicionar, balancear | Sensación de sostén |
| Aromaterapia suave | Estrés, náuseas | Bienestar emocional (según preferencias) |
Apoyo emocional: la base de todo
La evidencia nos muestra que las mujeres que tienen apoyo continuo durante el parto (matrona + persona elegida + ambiente respetuoso) refieren menos dolor, menos necesidad de analgesia y viven el nacimiento con más satisfacción.
El acompañamiento uno a uno (una mujer una matrona) aumenta la satisfacción y mejora resultados perinatales. Sentirte acompañada y escuchada cambia tu experiencia emocional y corporal.
Combinar con analgesia farmacológica: cuándo y cómo
No hay una única manera “correcta” de parir. Todo es válido si te sientes informada y respetada.
Cómo integrar ambas cosas
- Empieza con movimiento, agua, respiración y masaje.
- Empieza de menos a más: la epidural es el último escalón terapéutico.
- Evalúa: ¿sigues manejando el dolor? ¿Estás agotada? ¿Hay indicación médica?
Si eliges epidural, continuamos con posiciones asistidas y técnicas de pujo guiado. Tu matrona seguirá contigo acompañándoos.
Preguntas frecuentes
¿Si uso estos métodos, no puedo pedir epidural?
Claro que sí. Tener recursos no significa renunciar a nada; significa elegir cuándo.
¿Cuándo puedo entrar en el agua?
Normalmente en fase activa si no hay contraindicaciones clínicas (tu matrona te orienta).
¿Y si tengo inducción?
También puedes usar movimiento, pelota, respiración, masaje y apoyo emocional. Adaptaremos lo posible según monitorización.
Conclusión: tu cuerpo, tu ritmo, tu elección
El parto es un proceso dinámico. Lo que te funciona a los 3 cm puede no servirte a los 7 cm, y está bien. Prepararte antes del gran día aumenta tu confianza y hace más probable que vivas tu parto como una experiencia poderosa, sea cual sea el camino.
